¿Qué es el Darwinismo digital?

Lo que Evan Schwartz identifica como factores que facilitan la adaptación al medio digital son la estrategia online, la construcción de una marca que hable de uno a uno con el consumidor – lo cual se logra son las redes sociales – permitir que las empresas aliadas participen en las labores de marketing y ofertar los productos tan pronto como se tengan en desarrollo, así como crearlos a medida del gran público. Todos estos campos se facilitan cuando se integran los servicios digitales a una empresa o corporativo, sin embargo hay que recordar que en el proceso de adaptación, algunos lograrán llegar al siguiente escalón de forma sencilla y rápida, mientras que otros sufrirán descalabros en sus intentos, otros más verán su rezago tecnológico como su gran error evolutivo y tenderán a desaparecer.

Es importante identificar en qué sector de la industria se encuentra el negocio o la empresa y desarrollar un plan que reduzca costos y minimice los riesgos de comenzar a migrar de la estructura tradicional a la digital. Tan bien desarrollado esté el plan, mejores resultados y menos problemas se tendrán, aunque reconocemos que el miedo al cambio es uno de los principales retos a combatir en el mercado nacional.

Algunos intentos por hacer este cambio se han concentrado en la venta online como única opción digital a elegir, sin embargo no ha ocurrido del todo bien por las dificultades que presenta mediar un medio en constante evolución y con nuevos integrantes cada vez. Sin embargo, no hay por qué crees que el medio digital no ofrece lo necesario para promocionar y difundir un producto o una marca, más bien hay que pensar en las estrategias que en verdad representan ventajas tangibles. Mientras no se desarrollen y no se crea en las bondades del medio digital, se seguirá cayendo en la paradoja de promocionar los “nuevos medios digitales con publicidad tradicional”. Y ¿Cómo sería un modelo digital atractivo?

Para empezar, hay que tener claro que los clientes pagan por un beneficio que le ofrece un producto o marca sobre otro. En el mundo digital, para que la gente esté dispuesta a pagar, hay que ofrecer “algo” que le sea atractivo, el valor agregado del servicio. Y aunque suena muy fácil y sencillo de hacer pocas son las empresas dispuestas a hacerlo: todo el presupuesto se va en dar “muestras gratis” y nada para aumentar el interés del cliente en el digital. Se necesita un esquema de negocio que logre un equilibrio entre la presencia física de la marca y la presencia digital para lograr que estas primeras especies físico-digitales sobrevivan a esta primera etapa evolutiva digital.


Dejar un comentario