Entendiendo al Digital Signage en México: Dónde estamos como industria (Parte I)

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Cada año como entusiasta de la industria del DS y DOOH las fechas más importantes para la industria son motivo de leer mucho sobre lo que se presenta en ellas, lo que se explica sobre las tendencias globales, los nuevos dispositivos, los nuevos formatos, las pantallas más grandes y con resoluciones infinitas, los proyectores que vuelven a ser protagonistas; los showroom llenos de lo último en tecnología. Es un gusto platicar con colegas sobre lo nuevo “que hacen X y Z players; las cámaras con X características; los retroproyectores en edecanes virtuales; las oportunidades que ven los mercados internacionales en nuestro país”, entre muchas otras cosas.
Sin duda somos muy entusiastas de la industria. Entonces, ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo transmitir este entusiasmo a los clientes, los usuarios finales, los directivos de corporativos, los responsables de las cadenas de restaurants, los departamentos creativos en las agencias de publicidad respecto a hacer contenidos especializados, etcétera?

La respuesta – para el mercado mexicano – no está en las ferias y tampoco está concentrada en un solo lugar.

No me malentiendan creyendo que el mercado mexicano está estancado o en declive; creo que muy por el contrario: hemos comenzado a correr sin habernos amarrado las agujetas. Y me explico:

El entusiasmo tecnológico ha permeado todos los rincones de la industria. Nos hemos concentrado en hacer más con todo lo nuevo que llega. Seguir haciendo gigantes las redes, las pantallas, las resoluciones, los megapíxeles, los PooS, los NaaS, los módulos LED; las cámaras más versátiles y los softwares más completos con versiones freemium, Premium, Enterprise y más. Todo esto nos ha puesto en el carril de una industria que en otros países tiene por lo menos 10 años de haberse entendido y que ya recogen el fruto de su proceso… y nosotros, por querer alcanzarlos hemos salido corriendo con toda la ignorancia de lo que significa no saber diferenciar el DS y el DOOH.

Como industria estamos corriendo por ganar el mercado, ser los que tengan la última palabra en tecnología para ofertar y, en el peor de los escenarios con un improvisado del DS, los que puedan tirar el precio tanto como se pueda con tal de ganar el proyecto y poner estructura, soportes, módulos LED de tercera. Al final esto va en detrimento del mercado.

Está claro que tampoco nos hemos preocupado por estandarizar procesos. Olvidémonos de las métricas y las metodologías – por experiencia propia esto no pasará hasta que toda la industria se vea forzada a cooperar, mientras tanto, cada quién operará según “Dios le ha dado a entender – y concentrémonos en la calidad de los proyectos.

La calidad de algunas instalaciones deja mucho que desear, por no decir que no tuvieron la más mínima consultoría al inicio del proyecto, sumado al poco entusiasmo de los instaladores por entregar un proyecto que haga valer su mano de obra más la premura por que todo quede “lo más pronto posible” y sobre la marcha se irán haciendo los ajustes.

El resultado es muy evidente en la cantidad de pantallas apagadas en todos lados. Restaurants, estaciones de metro, vallas y espectaculares con colores no calibrados, pantallas demasiado altas o demasiado brillantes, contenidos mal creados o mal adaptados al medio… en fin, son las consecuencias de correr sin amarrar primero las agujetas.

El mercado mexicano está creciendo y corriendo tan rápido como puede, tratando de imitar a sus “hermanos mayores” que ve en las ferias y expos. Sin embargo, vale la pena ir despacio, tomarnos el tiempo y entender que existen pasos a seguir, metodologías que aprender y diseñar, consultorías que contratar y expertos a los cuales escuchar.

Como parte de la industria, tenemos mucho que transmitir a los clientes finales para que crean en nuestro mercado. Sobre todo, tenemos que detenernos y evaluar si la velocidad con la que corremos es la velocidad con la que el mercado está creciendo; tenemos que escuchar a los clientes, saber qué quieren y ayudarlos a entender que lo que quieren tiene todo una proceso detrás que hay que iniciar. Hay que ser honestos con nosotros mismos y reconoce que habrá proyectos muy atractivos que no podremos realizar profesionalmente y quizá sea el momento de trabajar en equipo con alguien de la industria. En las siguientes partes abordaremos algunos procedimientos básicos antes de involucrarnos en un proyecto DS desde la perspectiva de la industria que ofrece un servicio a los clientes.